Paladini, una empresa que es el apellido y orgullo de una familia

La compañía fue fundada en 1923 en Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe. Hoy tiene 2.400 empleados; es el principal productor de cerdos del país y el segundo mayor transportador de alimentos refrigerados de la Argentina.

Pablo Paladini comparte un recuerdo de cuando era chico que lo emociona. “Los domingos, cuando la fábrica estaba casi en penumbras, con muy poca actividad, acompañaba a mi papá a revisar los secaderos de fiambres, las máquinas. Sentía un orgullo inmenso de ser una parte de eso, de ser un Paladini”, resume el empresario y hoy director de una de las empresas más importantes de la Argentina, que desde hace tiempo dejó ser un frigorífico de cerdos y productora de fiambres para convertirse en una alimenticia que va camino a festejar su 100 aniversario.

La empresa Paladini fue fundada en 1923 por el emprendedor Don Juan Paladini, quien comienza a producir fiambres de manera artesanal, como actividad complementaria a su trabajo. Con el transcurso de los años, ese emprendimiento fue tomando fuerza y la calidad de los productos comenzó a llamar la atención de sus vecinos de la localidad de Villa Diego, en la provincia de Santa Fe. Poco tiempo después se unió al proyecto Bruno Paladini, un primo de la familia quien en 1938 toma la posta junto a María Davalle, esposa de Juan quien fallece con apenas 40 años.

Mi abuela, María Davalle, fue una mujer muy disruptiva, quizás anticipada a su tiempo, porque se hizo cargo del negocio familiar junto a mi tío y empujó a la empresa hasta su profesionalización y de esa manera Paladini pasó a ser el sostén principal de la familia. En la década del 30 no era habitual ver mujeres en el mundo de los negocios y mucho menos en un ambiente como el frigorífico. Sin lugar a dudas fue y es una pieza fundamental en nuestra historia”, relata Pablo Paladini, hoy director y cuarta generación de la firma.

Orgullo, sacrificio y profesionalización son palabras que aparecen varias veces en la charla con Pablo, este empresario no se anda con vueltas a la hora de explicar el secreto de su éxito, o más bien el éxito de esa empresa que lleva su apellido y también es una marca registrada en la mesa de los argentinos desde hace décadas.